Eulogio tiene que pasar diez años huyendo de sitio en sitio, por la ciudad y por los campos. Pero va recogiendo los datos de los cristianos que van siendo martirizados y los va publicando, en su "Memorial de los mártires".
El gobierno musulmán mandó a Eulogio a la cárcel y él aprovechó esos meses para dedicarse a meditar, rezar y estudiar. Al fin logra salir de la cárcel, pero encuentra que el gobierno ha destruido los templos, ha acabado con la escuela donde él enseñaba y que sigue persiguiendo a los que creen en Jesús.
A dos jóvenes católicas las llevaron a la cárcel y las amenazaron con terribles deshonras si no renegaban de su fe. Las dos estaban muy desanimadas. Lo supo San Eulogio y compuso para ellas un precioso librito: "Documento martirial", y les aseguró que el Espíritu Santo les concedería un valor que ellas nunca habían imaginado tener y que no les permitiría perder su honor. Las dos jóvenes proclamaron valientemente su fe en Jesucristo y le escribieron al santo que en el cielo rogarían por él y por los ... (ver texto completo)
Algunos más flojos decían que no había que proclamar en público las creencias, pero San Eulogio se puso al frente de los más fervorosos y escribió un libro titulado "Memorial de los mártires", en el cual narra y elogia con entusiasmo el martirio de los que murieron por proclamar su fe en Jesucristo.
En el año 850 estalló la persecución contra los católicos de Córdoba. El gobierno musulmán mandó asesinar a un sacerdote y luego a un comerciante católico. Los creyentes más fervorosos se presentaron ante el alcalde de la ciudad para protestar por estas injusticias, y declarar que reconocían como jefe de su religión a Jesucristo y no a Mahoma. Enseguida los mandaron torturar y los hicieron degollar. Murieron jóvenes y viejos, en gran número. Algunos católicos que en otro tiempo habían renegado de ... (ver texto completo)
Eulogio era un gran lector y por todas partes iba buscando y consiguiendo nuevos libros para leer él y prestar a sus amigos. Logró obtener las obras de San Agustín y de varios otros grandes sabios de la antigüedad (cosa que era dificilísimo en esos tiempos en que los libros se copiaban a mano, y casi nadie sabía leer ni escribir) y nunca se guardaba para él solo los conocimientos que adquiría. Trataba de hacerlos llegar al mayor número posible de amigos y discípulos. Todos los creyentes de Córdoba, ... (ver texto completo)
Ordenado de sacerdote se fue a trabajar con un grupo de sacerdotes y pronto empezó a sobresalir por su gran elocuencia al predicar, y por el buen ejemplo de su santa conducta. Dice su biógrafo: "Su mayor afán era tratar de agradar cada día más y más a Dios y dominar las pasiones de su cuerpo". Decía confidencialmente: "Tengo miedo a mis malas obras. Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad. Medito frecuentemente en el juicio que me espera, y me siento merecedor de fuertes castigos. Apenas ... (ver texto completo)
Su biógrafo lo describe así en su juventud: "Era muy piadoso y muy mortificado. Sobresalía en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Su rostro se conservaba siempre amable y alegre. Era tan humilde que casi nunca discutía y siempre se mostraba muy respetuoso con las opiniones de los otros, y lo que no fuera contra la Ley de Dios o la moral, no lo contradecía jamás. Su trato era tan agradable que se ganaba la simpatía de todos los que charlaban con él. Su ... (ver texto completo)
Tuvo por maestro a uno de los más grandes sabios de su tiempo, al famoso Esperaindeo, el cual lo formó muy bien en filosofía y otras ciencias. Como compañeros de estudios tuvo a Pablo Álvarez, el cual fue siempre su gran amigo y escribió más tarde la vida de San Eulogio con todos los detalles que logró ir coleccionado.
Su abuelo, que se llamaba también Eulogio, lo enseñó desde pequeño a que cada vez que el reloj de la torre daba las horas, dijera una pequeña oración, por ejemplo: "Dios mío, ven en mi auxilio, Señor, ven a prisa a socorrerme".
Nació el año 800 de una familia que se conservaba fervientemente católica en medio de la apostasía general cuando la mayoría de los católicos había abandonado la fe por miedo al gobierno musulmán. Este santo será el que logrará renovar el fervor por la religión católica en su ciudad y los alrededores.
Breve Biografía

Dicen que San Eulogio es la mayor gloria de España en el siglo noveno. Vivió en la ciudad de Córdoba, que estaba ocupada por los musulmanes o mahometanos, los cuales solamente permitían ir a misa a los que pagaban un impuesto especial por cada vez que fueran al templo, y castigaban con pena de muerte al que hablara en público de Jesucristo, fuera del templo.
Santoral

Eulogio de Córdoba, Santo
Memoria Litúrgica, 9 de enero

Por: n/a | Fuente: EWTN. com

Presbítero y Mártir

Martirologio Romano: En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo. Su memoria litúrgica se celebra el 9 de enero († 859). ... (ver texto completo)
- EL ALMANAQUE DEL HUMOR -

Una chispa de humor cada día para alegrarte el ánimo

Los horóscopos

Después de varios años de arduo estudio en el campo de la videncia me he permitido realizar estos horóscopos para el resto de año. Por supuesto son infalibles y no es que lo diga yo, lo dicen los astros......

Cáncer. Buen momento según los astros para cultivar más tu intelecto. Lee, tu sed de adquirir conocimientos y tu elevada inteligencia te permitirá aprender más y más hasta asombrar a propios ... (ver texto completo)
Vida y obras

Eusebio de Cesarea mencionó los títulos de algunas de sus obras: cinco libros A los griegos, dos Sobre la verdad, dos A los judíos y otros libros Contra la herejía de los frigios, acerca de la herejía de Montano que empezaría a difundirse en esa época.​​ Eusebio menciona también una apología escrita por Apolinar acerca de una salvación milagrosa de la Legio XII Fulminata en una de sus campañas.​

Otro escrito de Apolinar, no mencionado por Eusebio, pero conocido por el autor del Chronicon paschale se titulaba Sobre la Pascua. Las dos citas que trae el autor del Chronicon dan a entender que Apolinar estaba en contra del uso cuartodecímano de la pascua.

El obispo Serapión de Antioquía, en una carta a Cárico y a Poncio afirma que les envió los escritos de Apolinar, como prueba de unanimidad de la iglesia contra el montanismo.​ La actividad antiherética de Apolinar, según Teodorato, tuvo todavía un radio de acción más amplio que el que menciona Eusebio; además de su polémica contra Montano a Apolinar se le sitúa como defensor del uso romano y no cuatrodecímano, de la celebración de la pascua; pero la cuestión es dudosa.

Focio también conocía a Apolinar,​ pues escribe que leyó sus libros Contra los paganos, Sobre la verdad así como otra obra Sobre la piedad. Se discute si esta última debe considerarse como obra autónoma, o si se sobrepone más bien de algún modo a las obras citadas por Eusebio. ... (ver texto completo)