Ya sean de secano o regadío, estemos en primavera u otoño, las tierras alconcheleras son dignas de admirar. Te beso, tierra alconchelera!
Buenos días alconcheleros. Vamos a ver, si ahora que se aproxima el otoño, somos capaces de darle un poco de de vigor a este foro nuestro, que últimamente, está, como se puede ver, un poco desangelado. Suerte tenemos de Eufra7, que ha mantenido, durante muchos días, la lamparilla encendida!
Buenos días y.... Demos, entre unos y otros, vida al foro, que se nos muere!
Habit antes del 2015
que autobus va olivares del jucar
¿Qué monumentos me recomiendan visitar?
Buén fín de semana. Aunque ahora va a ser un poco largo.
Imaginaos qué alegría cuando el hermano más joven volvió a casa con el mantel mágico que preparaba por sí solo la comida y la cena, con el gallito que escupía monedas de oro cada vez que cantaba y con el garrote embrujado que golpeaba cuando uno quería.
La miseria desapareció para siempre de aquella casa y nadie volvió a decirle al hermano menor que era corto de entendederas.
Entonces el tonto gritó:
- ¡Garrote, basta!
Y el garrote dejó de golpear. La posadera estaba verde y azul de tantos garrotazos y a duras penas lograba mantenerse en pie. Pero se dio prisa en entregar al tonto el mantel mágico y el gallito, aliviada de haber salvado el pellejo.
No bien dijo eso, el garrote voló por el aire y comenzó a darle golpes por todo el cuerpo. La posadera chillaba, el tonto se despertó y vio lo que estaba ocurriendo. La posadera le suplicaba:
-Señor, tenga piedad, ordénele a su bastón que me deje en paz. Le prometo que no volveré a engañar a nadie y le daré además, el mantel mágico o el gallito que lanza monedas de oro.
-Con que ésas tenemos –dijo el tonto, dándose una palmada en la frente-. Fue usted la que se burló de mis hermanos.
-Le juro que no lo volveré a hacer. Pero, por favor, detenga al garrote. Si sigue así, acabará matándome. ... (ver texto completo)
Señora, escúcheme bien. Tenga en cuenta que mi garrote no es un garrote cualquiera. Cuídese de decirle: “ ¡Garrote, golpea!”, porque será tarde para arrepentirse.
Pero, fiel a su mala entraña, en cuanto el tonto se durmió, la posadera cogió el garrote y dijo:
- ¡Garrote, golpea!
Transcurrido un año, el viejo le dio como recompensa un garrote diciéndole:
-Ten en cuenta que éste no es un garrote cualquiera. Si tú le dices: “ ¡Garrote, golpea!”, comienza a hacer de las suyas. Y solamente se detiene si le dices: “ ¡Garrote, basta!”.
El tonto le dio las gracias y retomó el camino de vuelta a casa. Y también él entró en la posada donde habían pernoctado sus dos hermanos. Cuando llegó la hora de dormir, le dijo a la posadera:
- ¿A dónde vas, jovencito?
-He salido a buscar trabajo, porque en casa no tenemos ya nada para comer.
- ¿Quieres trabajar conmigo?
-Con mucho gusto.
El gallo cantó y de su pico salió una moneda de oro.
La posadera preparó deprisa una cena tan deliciosa que ni ella ni el joven habían probado jamás: claro, porque tenía el mantel mágico. Pero, cuando el joven se durmió, le cambió el gallito mágico por otro cualquiera. Fue así como el segundo hijo, a su regreso, también fue objeto de burlas y carcajadas.
Le tocaba ahora al hermano más joven.
- ¡A ver qué haces, con lo tonto que eres! –lo ridiculizaban sus hermanos mayores.
Pero el tonto se ... (ver texto completo)
El joven le dio las gracias y retomó el camino de vuelta a casa. Al anochecer, entró en una posada, la misma en la que había pasado la noche su hermano mayor.
-Prepárame algo de cenar –le dijo a la posadera-. Tengo todo el dinero que haga falta.
Puso al gallo sobre la mesa y dijo:
- ¡Gallo, canta!