Signy y Hlini bajaron del árbol y regresaron juntos a la cueva. Una vez allí, cargaron las camas con el oro y las demás riquezas de las brujas. Luego, cada uno se sentó en una cama y Hlini dijo:
La cama comenzó a volar y de pronto se detuvo junto a un roble. Signy le dijo a Hlini que subiese al árbol, y ella se apresuró a s vez a secundarlo rápidamente. Poco después sintieron una carcajada y vieron que las dos mujeres trol estaban sentadas debajo del árbol. Una de ellas le lanzó un huevo a la otra, pero en el mismo instante el hijo del rey arrojó su lanza, que tocó el huevo y lo rompió. Las mujeres trol cayeron muertas en el acto.
Viaja, viaja, cama mía,
viaja hacia donde yo quiera.
Hlini le dijo que estaba muy contento de que le hubiera explicado todo aquello y luego le pidió que le dejara descansar. A la mañana siguiente, las mujeres trol volvieron a marcharse. Signy aprovechó para despertarlo enseguida. Le dijo que cogiera su lanza, y luego los dos se subieron a la cama y la muchacha dijo:
También le explicó que en el bosque capturaban pájaros y otros animales, y que cuando se cansaban se tiraban huevos de la vida la una a la otra. Pero al hacerlo tenían que ir con mucho cuidado, pues si uno de los huevos se quebraba morirían las dos.
Cuando se hizo de noche, ella lo hizo dormir y luego se escondió detrás de la puerta.
Las mujeres trol no tardaron mucho en volver, caminando de manera muy lenta y cansada. Una vez en la cueva, encendieron un fuego para asar unos cuantos pájaros. A continuación, la más joven despertó a Hlini,, o invitó a cenar y luego le preguntó si quería casarse con ella. El muchacho le contestó que sí, pero que antes tenía que explicarle qué significaban las runas grabadas en la cama.
La mujer le contestó:
Hlini consideró que se trataba de un buen consejo y aceptó la sugerencia de Signy. Pasaron el resto del día jugando al ajedrez y hablando.
Cuando consideró que ya se encontraban lejos de allí, Signy, con mucho cuidado, se acercó hasta la cama del príncipe y lo despertó del mismo modo que lo habían hecho las mujeres trol.
La muchacha le explicó quién era y le pidió que dijera a la mujer trol que se casaría con ella solamente si le explicaba qué querían decir las runas que estaban grabadas en la cama y, también, lo que hacían durante todo el día en el bosque.
A la mañana siguiente, las mujeres se despertaron, espabilaron luego al príncipe y le repitieron las mismas preguntas. El muchacho respondió una vez más de forma negativa y ellas hicieron que se volviera a dormir. Luego se marcharon de la cueva.
Los cisnes se pusieron a cantar hasta que el muchacho se volvió a dormir. Entonces, las dos mujeres trol también se fueron a dormir.
¡Cantad, cantad, cisnes míos,
que así el príncipe se dormirá!
A continuación, se escuchó el mágico canto de unos cisnes y Hlini se despertó. La más joven de las mujeres trol le preguntó si quería comer algo y si se quería casar con ella. El muchacho le contestó que no, y entonces ella se puso a gritar:
¡Cantad, cantad, cisnes míos,
que así el príncipe se despertará!
Una de ellas dijo:
- ¡Por mil demonios! ¡Qué olor a hombre hace nuestra habitación!
Y la otra mujer le explicó que era Hlini el que despedía aquel olor.
Enseguida las mujeres se acercaron hasta la cama donde dormía el príncipe y comenzaron a cantar:
Entonces, vio que alguien dormía en la que tenía la manta de oro. Era Hlini, el hijo del rey, tan profundamente dormido que la muchacha no pudo despertarlo. Observó que en la cama había unas runas grabadas, pero ella no entendía aquellas inscripciones.
Signy, muerta de miedo, se escondió detrás de una puerta que había a la entrada de la cueva. En esas, sintió un ruido procedente del exterior y, acto seguido, vio entrar a dos mujeres trol.