En el año 1229, vistió el hábito de los frailes predicadores y fue enviado a Colonia, en donde se encontraba la
escuela más importante de la Orden. Enseñó en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo, Colonia y París. Era tal la concurrencia de alumnos a sus clases, que se vio obligado a enseñar en la
plaza pública, que todavía hoy lleva su nombre. Entre sus discípulos destaca
Santo Tomás de Aquino, de quien
san Alberto dijo: “Cuando el buey muja, sus mujidos se oirán en todo el orbe”. Con ellos,
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