Es deber de la Iglesia ofrecer a los ancianos la posibilidad de encontrarse con Cristo, ayudándoles a redescubrir el significado de su propio Bautismo, por medio del cual han sido sepultados con Cristo en la muerte, para que « así como Cristo ha resucitado de entre los muertos por el poder del Padre, así también [ellos] lleven una vida nueva » (Rom 6, 4), y encuentren el sentido de su propio presente y futuro. La esperanza, en efecto, hunde sus raíces en la fe en esa presencia del Espíritu de Dios, ... (ver texto completo)