Muy niña aún, entabla con el Padre Capellán este diálogo encantador:
- Padrecito, vámonos al
cielo.
- Bien, vamos. Pero, ¿dónde está el cielo?
- Allá, en los Andes. Mírelos qué altos son, que tocan al cielo.
- Está bien, hijita. Pero fíjate: cuando hayamos trepado esos
montes, el cielo estará mucho más arriba. No; ése no es el
camino del cielo. ¿Sabes dónde está el verdadero camino del Cielo? En el Sagrario, donde está Jesús.