Canonización

Las virtudes de Pedro Claver fueron declaradas heroicas por la Iglesia católica el 24 de septiembre de 1747 y ese día se introdujo su causa de canonización. Fue beatificado el 16 de julio de 1850 por el papa Pío IX, y proclamado santo por el papa León XIII, el 15 de enero de 1888. El 7 de julio de 1896 fue declarado patrono de las misiones entre los negros y, en 1985, defensor de los derechos humanos.

Los restos mortales de Pedro Claver se conservan en Cartagena, en el altar mayor ... (ver texto completo)
Reconocimiento después de su muerte

El hermano Nicolás fue uno de los testigos fidedignos de la vida de Claver. Él relató que, cuando se supo en la ciudad que estaba muriendo, que ya había perdido el conocimiento, «empezó la gran peregrinación ante el que ya no tenía sentido; la apoteosis al que murió creyéndose abandonado de todos». Pobres y ricos, curas y religiosos de otras órdenes, todos querían tocarle, llevarse de él cabellos, un trozo de su camisa, lo que fuera: «le besan aun antes de morir las manos, los pies, tocándole rosarios». El padre Juan de Arcos, rector del colegio, señaló: «la gente entraba y salía como a una estación de Jueves Santo; diluvios de niños y negros venían diciendo: "Vamos al santo"...».

Después de su muerte, el gobernador Pedro Zapata y el Concejo de Cartagena solicitaron que se iniciaran los informes sobre la vida y milagros de Claver. Durante el proceso de canonización, resultó particularmente notable el número de hechos extraordinarios, verificados tanto en vida como después de su muerte, y considerados milagros por la Iglesia católica.​ Además se constató el bautismo por su mano y la conversión de negros por millares.

Un punto muy analizado hasta hoy es la forma en que Pedro Claver logró comunicar el cristianismo a los esclavos, siendo que se trataba de la religión que decían practicar los amos de los esclavos. Pedro Miguel Lamet, Mariano Picón Salas y otros biógrafos modernos señalan el hecho de que Pedro Claver infundió en los esclavos un sentido de dignidad humana y un valor singular por la vida que representaba una clara subversión de los principios del comercio de esclavos. Una de sus máximas, «Primero los hechos, luego las palabras»,​ y la práctica cotidiana de sufrir junto a los sufrientes, siguiéndolos a las minas y a las plantaciones, intercediendo por ellos y protestando por su cuidado, sería una de las razones principales de su influencia. ... (ver texto completo)
Un final aceptado

En 1650 y tras predicar la cuaresma por los alrededores de Cartagena, Pedro Claver pretendió entrar en Urabá, región de indios paganos, pero cayó enfermo. La víspera había confesado hasta las diez de la mañana y cuando pretendió celebrar la misa, se sintió tan mal que se vio obligado a regresar a Cartagena. La peste había diezmado el colegio de los jesuitas, donde habían fallecido ya nueve miembros de la comunidad. Una parálisis lo redujo a la impotencia y a un tremendo temblor ... (ver texto completo)
Oposición a su trabajo

Aunque su fama de santidad cundía por toda la ciudad, aunque su provincial llegó a decir que él solo trabajaba por seis sujetos, y aunque no le faltaron a Pedro Claver cartas laudatorias del padre General de la Compañía, muchos otros se opusieron a su trabajo y a su persona. Los informes que enviaban a Roma decían de él que era «mediocre de ingenio», «de prudencia exigua», «muy melancólico».​ También le llegaron avisos de la curia acusándolo de «abusar de sus intérpretes a expensas del Colegio», de «retener en su poder depósitos de dinero sin precisar si era con facultad de los superiores locales», y tener en el aposento botijas de vino, que usaba para sus negros. Asimismo, le llamaron la atención por reprender a una dama española que se pavoneaba en la iglesia de su guardainfante. Otros jesuitas no veían con buenos ojos que Claver diera preferencia a los negros sobre los blancos, temas que incluían en sus cartas acusatorias a Roma.

Claver enfrentó una pertinaz oposición por parte de las autoridades civiles y comerciales, quienes sospechaban que el ministerio del sacerdote socavaba su lucrativo comercio.​ Pero los traficantes de esclavos no eran los únicos enemigos de Pedro Claver. El misionero fue acusado de exceso de celo y de haber profanado los sacramentos al darlos a «criaturas que apenas poseían alma».​ Importantes mujeres de Cartagena se negaron a entrar en la iglesia en la que el Padre Claver reunía a sus negros. Los superiores del santo eran a menudo influenciados por las muchas críticas que llegaban a ellos. Sin embargo, Claver continuó su trabajo, aceptando todas las humillaciones y añadiendo rigurosas penitencias a sus obras de caridad. ... (ver texto completo)
Defensor de los últimos

Darse, sin medir las consecuencias

Se ocupaba también de los presos comunes o de aquellos apresados por la Inquisición, y se pasaba largas horas en los calabozos escuchando sus cuitas. Por sus ruegos, dos abogados se encargaban de la defensa de los presos pobres. También consolaba a los condenados en el momento de la ejecución con vino, perfume y bizcochos. Y con los protestantes, alguno de ellos ejecutado en un Auto de Fe, se comportaba con igual cariño y misericordia, sin importarle las consecuencias. Llegó a convertir a varios, entre ellos un arcediano de Londres. Misionaba además pueblos de los alrededores, comiendo y durmiendo en chozas abandonadas, entre murciélagos y ratas. Le nombraron ministro (encargado de asuntos materiales) de la casa. Pero, como cogía siempre para él los oficios más duros, el superior lo hizo maestro de novicios coadjutores, a los que conducía a la leprosería escoba en mano.

Todo ello respondía a una profunda vida espiritual. Austero hasta el heroísmo –dormía poco y en el suelo, apenas comía y vestía cilicios, aún con el clima de Cartagena–, tenía dicho al hermano portero que no molestara en la noche a los demás padres cuando venían a pedir sacramentos, sino que acudiesen a él.

Para la oración le gustaba mirar un libro de imágenes de la vida de Nuestro Señor y se detenía sobre todo en pasajes de la Pasión que recordaba el resto del día. El negro Diego Folupo lo vio elevado del suelo como “caña y media” con los ojos fijos en un crucifijo que sostenían en las manos. Le atribuían numerosos milagros, como resurrección de muertos, clarividencia y profecía. ... (ver texto completo)
Del «confesonario para negros» al leprosario

Su afecto a los negros bozales se extendía a su defensa frente a sus amos, como atestigua la negra Isabel Folupo. Cuando sabía que alguno flagelaba a sus esclavos, se presentaba en la casa y con súplicas o con autoridad les pedía que no los azotaran. Su confesonario estaba reservado para los negros, mientras que grandes personajes de la ciudad tenían que hacer cola detrás de ellos si querían confesarse con el jesuita. Así lo comentó uno de sus testigos:

Mientras ... (ver texto completo)
«No con lengua, sino con manos y obras»

Existen relaciones escalofriantes de la época referidas a estos desembarcos, incluso de mano del propio santo:

Echamos manteos fuera y fuimos a traer de otra bodega tablas y entablamos aquel lugar y trajimos en brazos a los muy enfermos, rompiendo por los demás. Juntamos los enfermos en dos ruedas, la una tomó mi compañero con el intérprete, apartados de la otra que yo tomé. Entre ellos había dos muriéndose, ya fríos y sin pulso. Tomamos una teja de brasas, ... (ver texto completo)
«Esclavo de los negros para siempre»

Pero los superiores le destinaron a Cartagena de Indias, donde fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1616, a la edad de 35 años, por el obispo dominico fray Pedro de la Vega. Ofició su primera misa en el altar de la Virgen del Milagro de la iglesia de la Compañía.

Allí conoció al sabio jesuita Alonso de Sandoval, investigador de la vida de los negros y autor del famoso libro De instauranda ethiopum salute, quien, en contra del dominante ambiente esclavista, ... (ver texto completo)
Su llegada a América

Comenzaba su segundo año de estudios teológicos cuando el provincial, accediendo a su deseo, le destinó el 23 de enero de 1610 a las misiones transoceánicas del Nuevo Reino de Granada. Sin despedirse de su familia –el ambiente en casa había cambiado tras las segundas nupcias de su padre–, se fue a pie a Valencia y luego a Sevilla, de donde zarparía en la flota de galeones en compañía del padre Mejía y dos jóvenes sacerdotes.

Después de una primera toma de contacto con la ... (ver texto completo)
La influencia de Alonso Rodríguez

En los primeros tiempos sintió dudas acerca de su vocación al sacerdocio, pues le atraían la sencillez y los oficios humildes de los hermanos coadjutores. Esto explica la gran amistad y admiración que sintió en el Colegio Nuestra Señora de Montesión, en Palma de Mallorca donde fue destinado a ampliar sus estudios de filosofía (1605-1608), con el hermano portero Alonso Rodríguez Gómez (1531-1617).​ Nacido en Segovia e hijo de un comerciante en paños, Alonso se ... (ver texto completo)
Biografía

Sus primeros años

Pedro Claver Corberó nació en junio de 1580 en la "villa de los cántaros negros", como se calificaba a Verdú (Lérida), en el valle de Urgel, y fue bautizado el día 16 de ese mes con el nombre de Juan Pedro. 1​ Fue uno de los hijos (junto con Juan, Santiago e Isabel) del matrimonio de Pedro Claver y Mingüella, y Ana Corberó. El padre era un modesto propietario de viñedos y olivares. Pedro no tenía aún trece años cuando perdió a su madre y, pocos días después, a su ... (ver texto completo)
“2005-09-09 22:26:58 Querida Fermina: gracias por tu mensaje! dejame explicarte el porque de mi seudonimo, yo siguo pensando y sintiendo las mismas cosas que pensaba y sentia cuando hace muchotiempo sali de Espana... y ha habido veces que me he dado cuenta de lo antigua que me he quedado! Bueno, las antiguedades tienen su valor tambien, verdad?... mientras que no solo sean "viejas". Ests avisada, cruzando el Atlantico van muchos abrazos de, Espanola antigua.”
“2005-09-09 13:15:26 Hola Milagros soy Pilar amiga de Ely que esta aqui en Cuenca en el hospital donde trabajo yo ha venido con su madre. Esta chica es la hija corage. Un saludo Pilar.”
“2005-09-09 07:42:04 Hola Española en América (lo de Antigüa no me gusta, primero porque no lo eres y segundo porque yo soy muy rancia y no me gusta ese nombre ni para mi Virgen, sólo me gusta para las cosas). Encantada de conocerte y saludarte. Con respecto a lo de las fiesta, te diré que yo por mi edad, ya disfruto con mucha calma y que no me gusta nada trasnochar y como ves si que me encanta madrugar. Pero esta noche, contra mi voluntad, tendré que hacerlo, pués hay un concierto de grupos musicales ... (ver texto completo)
“2005-09-09 05:10:11 Queridos foreros: ya me imagino que estaréis ”DESTROZAOS“ de pasarlo bien en las fiestas de vuestros preciosos pueblos... pero por favor, no seáis perezosos y volver al teclado, que se os hecha mucho de menos. Fermina, yo tambien estoy liadísima con lo de los Topos... no será que todos somos un poco topos? Preciosa la Virgen De La Cinta, yo tenia una tía que se llamaba Cinta y me intrigaba mucho ese nombre de pequena... por cierto, rezar para que el huracán que se aproxima se ... (ver texto completo)