DÍA OCTAVO
Devoción, celo y cultos fervorosos de nuestros mayores a la Madre de Dios del Pilar, en su
santo templo
Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.
¡Oh Reina de los
Cielos! Apenas brillasteis como estrella mística sobre
Zaragoza, esparcisteis vuestros resplandores sobre toda la nación española; y cuando Vos, aurora divina, iluminasteis este mismo sitio, se anunció el Evangelio, se levantó el
estandarte de la
Cruz, y el culto supersticioso fe despreciado: así se
... (ver texto completo)