Reflexión
Erase un arriero manchego que por la noche hablando su mujer y en presencia de su perro, le decía a esta mañana tengo que ir al molino para moler una fanega de cebada para hacer tortas para el perro, y cogeré la mañana, porque con la fresca el borrico va más fresco.
Por la mañana de aquel lunes Isidoro que es como se llamaba el arriero cogió la mañana y bajo al establo y echándole la cabezada a su burro lo saco del establo le puso la albarda y le cargo la fanega cebada y le dijo hoy ... (ver texto completo)
Erase un arriero manchego que por la noche hablando su mujer y en presencia de su perro, le decía a esta mañana tengo que ir al molino para moler una fanega de cebada para hacer tortas para el perro, y cogeré la mañana, porque con la fresca el borrico va más fresco.
Por la mañana de aquel lunes Isidoro que es como se llamaba el arriero cogió la mañana y bajo al establo y echándole la cabezada a su burro lo saco del establo le puso la albarda y le cargo la fanega cebada y le dijo hoy ... (ver texto completo)