Un final aceptado
En 1650 y tras predicar la cuaresma por los alrededores de Cartagena, Pedro Claver pretendió entrar en Urabá, región de indios paganos, pero cayó enfermo. La víspera había confesado hasta las diez de la mañana y cuando pretendió celebrar la misa, se sintió tan mal que se vio obligado a regresar a Cartagena. La peste había diezmado el colegio de los jesuitas, donde habían fallecido ya nueve miembros de la comunidad. Una parálisis lo redujo a la impotencia y a un tremendo temblor ... (ver texto completo)
En 1650 y tras predicar la cuaresma por los alrededores de Cartagena, Pedro Claver pretendió entrar en Urabá, región de indios paganos, pero cayó enfermo. La víspera había confesado hasta las diez de la mañana y cuando pretendió celebrar la misa, se sintió tan mal que se vio obligado a regresar a Cartagena. La peste había diezmado el colegio de los jesuitas, donde habían fallecido ya nueve miembros de la comunidad. Una parálisis lo redujo a la impotencia y a un tremendo temblor ... (ver texto completo)