Este hombre del
casino provinciano
Que vió a Carancha recibir un día,
Tiene mustia la piel, el pelo cano
Ojos velados por melancolía
Bajo el bigote gris, labios de hastío,
Y una triste expresión que no es tristeza,
Sino algo más y menos: el vacío
Del mundo en la orquendad de su cabeza.
.
Aún luce de corintio terciopelo
Chaqueta y pantalón abotinado,
Y un cordobés
color de caramelo
Pulido y torneado.
Tres veces heredó y tres ha perdido
Al
monte su caudal; dos ha enviudado.
Sólo se anima
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