Cazador y con morral
a pie y con su perro
este tiene gran moral
entrando al véspero.
-Recojamos -dijo Juliano entonces- todo lo que hemos dicho hasta ahora; y así podremos después mejor ir en seguimiento de la verdad. Pues tenemos de todo lo sobredicho: lo uno, que todos aman y pretenden ser dichosos; lo otro, que no lo son todos; lo tercero, que la causa de esta diferencia está en el amor de aquellas cosas que llamamos fuentes o causas, entre las cuales la verdadera es sola una, y las demás son falsas y engañosas; y lo último, tenemos que, como el amor de la verdadera hace buena ... (ver texto completo)
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
Respuesta al mensaje, enviado el 04/07/2015 a las 16:16:
Quien ha escrito en el foro desde que el POETA DE BELMONTE NO ESCRIBE. LA = ES CERO PATATERO
Cuando participaba el ORATE DE BELMONTE, tampoco escribia nadie porque ese fulano los ahuyentaba. Esto era territorio exclusivo de êl y lo convirtiô en su manicomio particular.
-Paréceme -dijo Sabino- que como el hijo de Príamo que puso su amor en Elena y la robó a su marido, persuadiéndose que llevaba con ella todo su descanso y su bien, no sólo no halló allí el descanso que se prometía, mas sacó de ella la ruina de su patria y la muerte suya, con todo lo demás que Homero canta, de calamidad y miseria; así, por la misma manera, los no dichosos por fuerza vienen a ser desdichados y miserables, porque aman como a fuente de su descanso lo que no lo es; y, amándolo así, pídenselo ... (ver texto completo)
-Y ese su amor -dijo Juliano- ¿hácelos dichosos?
-Ya está dicho que no los hace -respondió Sabino- porque la cosa a quien se allegan, y a quien le piden su contento y su bien, no es la fuente de él ni aquello de donde nace.
-Pues si ese amor no les da buena dicha -dijo Juliano ¿hace en ellos otra cosa alguna, o no hace nada?
- ¿No bastará -dijo Sabino- que no les dé buena dicha?
-Por mí -dijo Juliano- baste en buena hora, que no deseo su daño; mas no os pido aquello con que yo por ventura quedaría ... (ver texto completo)
Respuesta al mensaje, enviado el 13/02/2009 a las 21:50 por Kastefa:
Ves como tergiversas las cosas:
dices: "No necesito ir a a ningun psiquiatra. pero mira lo que no sabía es que Zafra si lo había necesitado".....

En ningún momento yo he dicho que el fuese a un psiquiatra, sino a un PSICOLOGO. Ya no eres capaz de distinguir las palabras te ofuscas y sales en plan corrosivo como el cloroetileno. anda duerme un rato y tu al benzodiazepan triple.
Vale Castefa, ¿ves como cuando me equivoco no ... (ver texto completo)
Bueeeenas nos las dé Dios,

Cada día entiende menos al apartado de correos, no admite ningún halago. Según el diccionario, una piruja es una mujer joven, libre y desenvuelta; por lo tanto... un hombre joven, libre y desenvuelto, será un pirujo. ¿A qué viene tanta algarabía?, mi querido apartado.

Vicente
Respuesta al mensaje, enviado el 04/07/2009 a las 8:55 por Usuario - 44792:
¿Pirujo?, ¿donde te crees que estás?, ¡ah, ya! impartiendo tu cátedra de epítetos soeces
Bueeeenas nos las dé Dios,

Cada día entiende menos al apartado de correos, no admite ningún halago. Según el diccionario, una piruja es una mujer joven, libre y desenvuelta; por lo tanto... un hombre joven, libre y desenvuelto, será un pirujo. ¿A qué viene tanta algarabía?, mi querido apartado.

Vicente
15-Pues ahora -dijo Juliano- entenderéis mi pregunta, que es: si la buena dicha tiene ser como las riquezas y el oro, o como las cosas que llamamos gusto y contento.
-Como el gusto y el contento -dijo Sabino luego-. Y aun me parece a mí que la buena dicha no es otra cosa sino un perfecto y entero contento, seguro de lo que se teme, y rico de lo que se ama y apetece.
-Bien habéis dicho -dijo Juliano-; mas si es como el contento o es el contento mismo, y hemos dicho que el contento es una cosa que resulta en nosotros de algún bien de sustancia, que o tenemos o nos imaginamos tener, necesaria cosa será que de la buena dicha haya alguna cosa de tomo, que sea como su fuente y raíz, de manera que le dé ser dichoso al que la poseyere, cualquiera que él sea.
-Eso -dijo Sabino- no se puede negar.
-Pues decidme, ¿hay fuente sola o hay muchas fuentes?
-Parece -dijo Sabino- que haya una sola. ... (ver texto completo)
13
-Luego -dijo Juliano- apetecen lo que no saben ni conocen; y así se concluye una de dos cosas: o que lo no conocido puede ser amado, o que los de mala suerte no aman la buena suerte; que cada una de ellas contradice a lo que, Sabino, habéis dicho. Ved ahora si queréis mudar algunas de ellas.
Reparó entonces Sabino un poco, y dijo luego:
-Parece que de fuerza se habrá de mudar.
Mas Juliano, tornando a tomar la mano, dijo así:
-Id conmigo, Sabino, que podría ser que por esta manera llegásemos a tocar la verdad. Decidme: la buena dicha, ¿es ella alguna cosa que vive o que tiene ser en sí misma o que manera de cosa es?
-No entiendo bien, Juliano -respondió Sabino-, lo que me preguntáis.
-Ahora -dijo Juliano- lo entenderéis: el avariento, decidme, ¿ama algo?
-Sí ama -dijo Sabino.
- ¿Qué? -dijo Juliano.
-El oro sin duda -dijo Sabino-, y las riquezas ... (ver texto completo)
12
-Una misma es -dijo Sabino-, y a nadie se esconde; antes, cuanto es de su parte, ella se les ofrece a todos y se les entra en su casa, mas no la conocen todos, y así algunos no la reciben.
-Por manera que decís, Sabino -dijo Juliano-, que los que no vienen a ser dichosos no conocen la buena dicha, y por esta causa la desechan de sí.
-Así es -respondió Sabino.
-Pues decidme -dijo Juliano-: ¿puede ser apetecido aquello de quien el que lo ha de amar no tiene noticia?
-Cierto es -dijo Sabino- ... (ver texto completo)
11
-Y ¿son lo algunos? -añadió Juliano.
Respondió Sabino:
-Sí son.
Y luego Juliano dijo:
-Decidme, pues: ¿el serlo así es cosa con que se nace, o caso de suerte, o viéneles por su obra e industria?
-No es nacimiento ni suerte -dijo Sabino- sino cosa que tiene principio en la voluntad de cada uno y en su buena elección.
-Verdad es -dijo Juliano-, y habéis dicho también que hay algunos que no vienen a ser dichosos ni de buena suerte.
-Sí he dicho -respondió.
-Pues decidme -dijo Juliano-: esos que no lo son, ¿no lo quieren ser o no lo procuran ser?
-Antes -dijo Sabino- lo procuran y lo apetecen con ardor grandísimo.
-Pues -replicó Juliano- ¿escóndeseles por ventura la buena dicha, o no es una misma? ... (ver texto completo)
10
Y, habiendo dicho esto, Marcelo calló. Y Juliano, incontinente, viéndole callar, dijo:
-Es sin duda, Marcelo, príncipe de paz Jesucristo por la razón que decís; mas no mudando eso que es firme, sino añadiendo sobre ello, paréceme a mí que le podemos también llamar así porque con sólo Él se puede tener esto que es paz.
Aquí Sabino, vuelto a Juliano, y como maravillado de lo que decía:
-No entiendo bien -dice-, Juliano, lo que decís, y traslúceme que decís gran verdad: y así, si no recibís pesadumbre, me holgaría que os declarásedes más.
-Ninguna -respondió Juliano-, mas decidme, pues así os place, Sabino: ¿entendéis que todos los que nacen y viven en esta vida son dichosos en ella y de buena suerte, o que unos lo son y otros no?
-Cierto es -dijo Sabino- que no lo son todos. ... (ver texto completo)
ventana9
Por lo cual, tornando a lo primero del Salmo, le debemos celebrar con continuos y soberanos loores, porque Él salió a nuestra causa perdida, y tomó sobre sí nuestra guerra, y puso nuestro desconcierto en su orden, y nos amistó con el cielo, y encarceló a nuestro enemigo el demonio, y nos libertó de la codicia y del miedo, y nos aquietó y pacificó cuanto hay de enemigo y de adverso en la tierra; y el gozo, y el reposo, y el deleite de su divina y riquísima paz Él nos le dio, el cual es la ... (ver texto completo)
ventana8
Porque, a la verdad, los que sin esta paz viven, por más bien afortunados que vivan, no comen lo apurado del pan. Salvados son sus manjares, el desecho del bien es aquello por quien andan golosos; su gusto y su mantenimiento es lo grosero y lo moreno y lo feo, y sin duda las escorias de lo que es sustancia y verdad; y aun eso mismo, tal cual es y en la manera que es, no se les da con hartura. El pacífico sólo es el que come con abundancia y el que come lo apurado del bien; para él nace ... (ver texto completo)
ventana7
Porque ¿cómo dañará el mundo al que no tiene ningunas prendas en él? Y en lo que luego David añade se ve más claramente esto mismo; porque dice así: «Y puso paz en tus términos.» Porque de tener en paz el alma a todo aquello que vive dentro de sus murallas y de su casa, de necesidad se sigue que tendrá también pacífica su comarca, que es decir que no tiene cosa en que los que andan fuera de ella y al derredor de ella dañarla puedan. Tiene paz en su comarca porque en ninguna cosa tiene competencia ... (ver texto completo)