en
invierno, lo mandan primero ellas; y por el contrario, en las casadas hay otras que, como si sus
casas fuesen de sus vecinas, así se descuidan dellas, y toda su vida es el oratorio, y el devocionario, y el calentar el suelo de la
iglesia tarde y mañana, y piérdese entre tanto la moza, y cobra malos siniestros3 la hija, y la hacienda se hunde, y