No tengo espacio suficiente para decir que es el pueblo para mi y todo lo que recuerdo de mis veranos en el pueblo, es añoranza, melancolia. Recuerdo el regero de agua que corria por la penilla y nos ibamos con el bikini a mojarnos un poco, la casa del agueda, la carniceria del prao y su marido el bar, la casa de la mica que estaba al lado de lo que es ahora el bar. ¡hasta vendia medicinas!, la fruteria del prao, la llegada en verano del señor de los frutos secos al prao y corriamos a comprar gusanitos. ... (ver texto completo)