No soy de Cañaveras ni vivo en el pueblo. Pero pago impuestos a ese Ayuntamiento y como contribuyente me ha sorprendido en primer lugar, e indignado más tarde, el descubrir el agujero económico del Consistorio. Ya tenía un cierto malestar por el hecho de que a pesar de pagar el agua corriente, la calidad de ésta fuera tan pésima que ni siquiera se pudiese considerar potable. Pensaba que se debía a que un pueblo tan pequeño no podía mantener las infraestructuras adecuadas. Pero no podía suponer que ... (ver texto completo)