" ¿Hay que pedir responsabilidades penales a Zapatero?
13 NOV 2011 | Carlos Dávila
Su destrozo económico, la ruina en la que ha sumido al país, la voladura del Estado y su rendición ante ETA refuerzan la posibilidad de aplicarle el Artículo 102 de la Constitución
He leído que un premio Nobel de Economía pide directamente la cárcel para los ejecutivos que arruinen a sus empresas. He leído esta exigencia el mismo día en que la Unión Europea nos pegaba un palo de muerte y rebatía, una por una, las previsiones del Gobierno, cuya vicepresidenta –recuérdese– insistía la pasada semana en que España cumpliría su objetivo de déficit público, el 6%, tal y como habían sesudamente pronosticado los enormes especialistas del agónico Gobierno de Zapatero. Hilando las dos informaciones: la ocurrencia del citado Nobel y el desmentido de la UE a todos y cada uno de los estúpidamente optimistas pronósticos de este Ejecutivo que hemos venido padeciendo en España, el presente se preguntaba a lo peor con torcidas intenciones: vamos a ver, si para un gerente privado que en todo maneja fondos de la misma condición y que ha destrozado a su compañía, nada menos que un premio Nobel de Economía urge responsabilidades penales y, en su caso, el ingreso en prisión, ¿qué decir de un gobernante, en grado político de responsabilidad se entiende, que ha convertido a su país en un erial y que lo ha dejado en la práctica suspensión de pagos?
13 NOV 2011 | Carlos Dávila
Su destrozo económico, la ruina en la que ha sumido al país, la voladura del Estado y su rendición ante ETA refuerzan la posibilidad de aplicarle el Artículo 102 de la Constitución
He leído que un premio Nobel de Economía pide directamente la cárcel para los ejecutivos que arruinen a sus empresas. He leído esta exigencia el mismo día en que la Unión Europea nos pegaba un palo de muerte y rebatía, una por una, las previsiones del Gobierno, cuya vicepresidenta –recuérdese– insistía la pasada semana en que España cumpliría su objetivo de déficit público, el 6%, tal y como habían sesudamente pronosticado los enormes especialistas del agónico Gobierno de Zapatero. Hilando las dos informaciones: la ocurrencia del citado Nobel y el desmentido de la UE a todos y cada uno de los estúpidamente optimistas pronósticos de este Ejecutivo que hemos venido padeciendo en España, el presente se preguntaba a lo peor con torcidas intenciones: vamos a ver, si para un gerente privado que en todo maneja fondos de la misma condición y que ha destrozado a su compañía, nada menos que un premio Nobel de Economía urge responsabilidades penales y, en su caso, el ingreso en prisión, ¿qué decir de un gobernante, en grado político de responsabilidad se entiende, que ha convertido a su país en un erial y que lo ha dejado en la práctica suspensión de pagos?
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Esto es lo que hay.
Por si alguien cree que afirmar que nuestra situación económica es trágica o caótica, quiero recoger aquí las opiniones que unos distinguidos técnicos de esta ciencia tan de plastilina como la economía sostienen ahora mismo sobre la susodicha situación. El pasado jueves, de campaña electoral en las islas Canarias, Mariano Rajoy alteró gran parte de su programa para ocuparse full time del momento que nuestro país está atravesando. Con certeza, el candidato popular conocía al dedillo las previsiones de la Unión Europea, y también –y esto resulta importante– las conversaciones extraoficiales que están manteniendo algunos responsables de su equipo económico con altos cargos del Gobierno de la Nación. El viernes publicábamos que estos administradores ya reconocen palmariamente que de la reducción del déficit nada y que, como escenario mejor, España tendrá este año un 7,5%; es decir, una auténtica catástrofe. Queda apenas una semana para que estos informadores gubernamentales de pacotilla, algunos ya colocados en los organismos reguladores con sueldos opíparos, se vayan con la música a otra parte, por utilizar una figura retórica no muy agresiva. La encuesta que insertamos hoy retrata lo que puede ser la fotografía del domingo que viene. Ya se sabe que en España una vetusta norma electoral impide que en estos días que quedan hasta el 20 se conozcan sondeos demoscópicos. Esta absurda regla lleva 34 años en vigor. Nosotros, en La Gaceta, hemos analizado la posibilidad de transgredir la norma, pero nos hemos quedado aterrorizados ante los efectos de la aventura: nada menos que la cárcel para este atrevido director. Por eso, la de hoy es nuestra aportación última a la prospectiva electoral. Es una muestra técnicamente impecable que puede acertar o fallar sólo en función de las inclinaciones de los electores. Ni nos hemos inventado la encuesta –un ejercicio que se está realizando impunemente en algún periódico nacional– ni hemos utilizado a empresas-fantasma para recoger nuestras apetencias. Como diría un castizo: señores, esto es lo que hay.
Esto es lo que hay.
Por si alguien cree que afirmar que nuestra situación económica es trágica o caótica, quiero recoger aquí las opiniones que unos distinguidos técnicos de esta ciencia tan de plastilina como la economía sostienen ahora mismo sobre la susodicha situación. El pasado jueves, de campaña electoral en las islas Canarias, Mariano Rajoy alteró gran parte de su programa para ocuparse full time del momento que nuestro país está atravesando. Con certeza, el candidato popular conocía al dedillo las previsiones de la Unión Europea, y también –y esto resulta importante– las conversaciones extraoficiales que están manteniendo algunos responsables de su equipo económico con altos cargos del Gobierno de la Nación. El viernes publicábamos que estos administradores ya reconocen palmariamente que de la reducción del déficit nada y que, como escenario mejor, España tendrá este año un 7,5%; es decir, una auténtica catástrofe. Queda apenas una semana para que estos informadores gubernamentales de pacotilla, algunos ya colocados en los organismos reguladores con sueldos opíparos, se vayan con la música a otra parte, por utilizar una figura retórica no muy agresiva. La encuesta que insertamos hoy retrata lo que puede ser la fotografía del domingo que viene. Ya se sabe que en España una vetusta norma electoral impide que en estos días que quedan hasta el 20 se conozcan sondeos demoscópicos. Esta absurda regla lleva 34 años en vigor. Nosotros, en La Gaceta, hemos analizado la posibilidad de transgredir la norma, pero nos hemos quedado aterrorizados ante los efectos de la aventura: nada menos que la cárcel para este atrevido director. Por eso, la de hoy es nuestra aportación última a la prospectiva electoral. Es una muestra técnicamente impecable que puede acertar o fallar sólo en función de las inclinaciones de los electores. Ni nos hemos inventado la encuesta –un ejercicio que se está realizando impunemente en algún periódico nacional– ni hemos utilizado a empresas-fantasma para recoger nuestras apetencias. Como diría un castizo: señores, esto es lo que hay.
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