------------------------------ -NOCTURNO--------------------
Algo llama al viajero desde las aceras, algún fantasma que le
hace salir a la calle cada noche, poco antes de que la ciudad desierta,
como a las diez, envuelto como ella en el silencio de la niebla, a dar largos
paseos por el Campo de San Francisco y por la plaza Mayor.
Imaginando allá abajo el río oscuro que se oculta en la noche y descubriendo
sus rincones,
la calle de La Palma, Los Pizarrales, La calle García Moreno, donde nació,
o el edificio nuevo alzado donde estuvo el cine España y, aunque le hubiera
gustado soñarlo, quiere tener la certeza de que una noche se le acerca un
anciano cuando pasa junto a la restaurada Casa Lys, frente a ese milagro de
la iglesia de Santiago, que prolonga el oro de la ciudad hasta el agua, y
comienza a caminar a su lado, con paso lento, sin mirarlo cuando habla
y sin atender que el viajero lo mira atentamente porque le conoce, sabe
quien es, aunque él le habla sin complicidad y le dice que esta ciudad se
lleva dentro, que cada esquina es un aviso al alma, y es preciso estar
atento a sus simbolos, porque nada está aquí por casualidad, nada ostenta
aventura, la ciudad no tiene más allá y tampoco tiempo, pero puede uno
sumergirse en......... como si entrase desde su propio cuerpo hasta
el alma que le pertenece; que la ciudad es como el alma por fuera, plena y
asomada a los cuatro puntos cardinales, sigue diciéndole el anciano con
fugaces miradas de reojo y le pide que mire así a..... de reojo,
amándola pero como ignorándola, porque de ese modo la ciudad nunca
lo defraudará ya que nunca contestará preguntas que no le haya hecho;
que he de ser el que mira, han de ser los que aquí estén, quienes hagan
las preguntas que las calles contestarán, que uno mismo ha de escuchar
esas respuestas siempre que esté dispuesto a seguir luego sus dictados,
sin más preguntas, sin más dudas, amándola en carne viva.
Bueno hoy he dado muchassssssssssss pistas.
Un saludo.
Rosa
Algo llama al viajero desde las aceras, algún fantasma que le
hace salir a la calle cada noche, poco antes de que la ciudad desierta,
como a las diez, envuelto como ella en el silencio de la niebla, a dar largos
paseos por el Campo de San Francisco y por la plaza Mayor.
Imaginando allá abajo el río oscuro que se oculta en la noche y descubriendo
sus rincones,
la calle de La Palma, Los Pizarrales, La calle García Moreno, donde nació,
o el edificio nuevo alzado donde estuvo el cine España y, aunque le hubiera
gustado soñarlo, quiere tener la certeza de que una noche se le acerca un
anciano cuando pasa junto a la restaurada Casa Lys, frente a ese milagro de
la iglesia de Santiago, que prolonga el oro de la ciudad hasta el agua, y
comienza a caminar a su lado, con paso lento, sin mirarlo cuando habla
y sin atender que el viajero lo mira atentamente porque le conoce, sabe
quien es, aunque él le habla sin complicidad y le dice que esta ciudad se
lleva dentro, que cada esquina es un aviso al alma, y es preciso estar
atento a sus simbolos, porque nada está aquí por casualidad, nada ostenta
aventura, la ciudad no tiene más allá y tampoco tiempo, pero puede uno
sumergirse en......... como si entrase desde su propio cuerpo hasta
el alma que le pertenece; que la ciudad es como el alma por fuera, plena y
asomada a los cuatro puntos cardinales, sigue diciéndole el anciano con
fugaces miradas de reojo y le pide que mire así a..... de reojo,
amándola pero como ignorándola, porque de ese modo la ciudad nunca
lo defraudará ya que nunca contestará preguntas que no le haya hecho;
que he de ser el que mira, han de ser los que aquí estén, quienes hagan
las preguntas que las calles contestarán, que uno mismo ha de escuchar
esas respuestas siempre que esté dispuesto a seguir luego sus dictados,
sin más preguntas, sin más dudas, amándola en carne viva.
Bueno hoy he dado muchassssssssssss pistas.
Un saludo.
Rosa
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