Un padre Amish y su hijo de 35 años llegaron a un centro comercial. Estaban maravillados con casi todo lo que veían, pero especialmente con dos paredes brillantes y plateadas que se abrían y cerraban constantemente
El hijo preguntó: qué es eso padre?
El padre, que nunca había visto un ascensor, respondió: Hijo, nunca he visto nada igual en mi vida. No sé lo que es.
Mientras ambos miraban asombrados, una señora gorda y vieja en una silla de ruedas se dirigió a las paredes brillantes y presionó
... (ver texto completo)