Ha subido a todos los picos de los montes de Málaga y de Alhaurín. Jarapalos es su segunda casa. Todo ha merecido la pena y ni el temido Mont Blanc ha podido con ella.
Según relata la atleta, en la carrera francesa hubo un 26% de abandonos por el frío y la
lluvia que acompañó como una siniestra e incómoda cortina desde el kilómetro 52. “Lo que mejor sé hacer es bajar por la
montaña, y a falta de 18 kilómetros nos juntamos la primera y la segunda (que era la italiana) en el ultimo avituallamiento, y en la última bajada de ocho kilómetros le metí 22 minutos”. “Por cierto, el
trofeo es un cencerro, no sé si por aquello de que hay que estar como el mismo para hacerla,
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