¿Cómo me iva a olvidar del
mirador de la Borbotija?, eso nunca.
Ahí le tenéis, como se yergue orgulloso, tal que fuera un
acantilado de tierra dentro.
(Me da la impresión que cada vez que voy al
pueblo me llevo las nubes de
Asturias conmigo. Puede parecer una coincidencia; pero todavía no he visto el
cielo de
Alhambra totalmente despejado de nubes.)
J.