A mi no, Ángela, tampoco ha sido una gran decepción pues ya estoy hecho a la idea de que no me va a tocar, como siempre ha ocurrido. Aunque las ilusiones no faltan cuando llegan estas fechas, cuando uno se decide ir a la administración del Cristo del Amor a comprar uno o varios décimos, la imaginación nos endulza las horas pensando en lo que haríamos si nos tocase el premio gordo, las cosas que compraríamos, los regalos que daríamos, los viajes, etc. ¡Felicidades! a los que esta vez tuvieron suerte ... (ver texto completo)