Seguimos con las alegres fiestas:
Ya cesa el recio retronar de las faenas del campo. Los hombres aparecen limpios, rasurados y sus rostros han cambiado. Sus facciones, antes duras como el propio hierro, se han vuelto bondadosas. Sus pupilas, que antes se perdian en un ámbar oscuro, triste y cansadas, se tornan alegres, llenas de luz y de alegria. Sus gargantas secas, despues de un verano bochornoso que regaron con mil sudores, piden algo, aclaman vino, cerveza, cuerva en abundancia hasta saciar ... (ver texto completo)
Ya cesa el recio retronar de las faenas del campo. Los hombres aparecen limpios, rasurados y sus rostros han cambiado. Sus facciones, antes duras como el propio hierro, se han vuelto bondadosas. Sus pupilas, que antes se perdian en un ámbar oscuro, triste y cansadas, se tornan alegres, llenas de luz y de alegria. Sus gargantas secas, despues de un verano bochornoso que regaron con mil sudores, piden algo, aclaman vino, cerveza, cuerva en abundancia hasta saciar ... (ver texto completo)