Seguimos con las alegres fiestas:
Ya cesa el recio retronar de las faenas del campo. Los hombres aparecen limpios, rasurados y sus rostros han cambiado. Sus facciones, antes duras como el propio hierro, se han vuelto bondadosas. Sus pupilas, que antes se perdian en un ámbar oscuro, triste y cansadas, se tornan alegres, llenas de luz y de alegria. Sus gargantas secas, despues de un verano bochornoso que regaron con mil sudores, piden algo, aclaman vino, cerveza, cuerva en abundancia hasta saciar la sed, hasta que esa lengua reseca y blanca y torpe a veces adquiera suavidad y calor y, al mismo tiempo desparpajo.
Las fuerzas que no flaqueen
El espiritu para adelante,
Que nadie tenga, que decir pueda
Que un meseño de tradiciones hondas,
En los toros, en medio de la plaza
Acobardado queda.
Las botas llenas de zurra colgadas de los hombros de los mozos se columpian. Dentro, en el tendido (las galeras)pasan de mano en mano y ahogan de vez en cuando un ¡olé¡ con el clarín de un largo "chorlitazo".
Desde la iglesia al parador está enclavada en las mesas su bella calle mayor. Cientos de arcos de luces multicoleres engalanan y dan crono a la popular "calle del roce" ahora llena de puestos que ofrecen sus turrones, caramelos, juguetes, buñuelos, caballitos. . . Para mayores y pequeñitos.
Aquí se mata la pieza que todo el año nos ha engañado con sus requiebros.
En esta calle y en estos dias late esperanza en los solterones-as y sus ojos buscan afanosamente la pareja ideal.
Si en las fiestas del niño
Me echo una novia,
Para navidades
Tendremos boda.
Niño de la bola
Remedia mis males
Concédeme un novio,
No me desampares.
Balcones y ventanas floridas, forrados de banderas nacionales y mantillas de ricos bordados, dan un aire lozano, alegre y par a las calles por donde la banda de música de las pedroñeras, con sus notas de alegres dianas nos despiertan y anima para enfrentarnos al nuevo dia.
Si vosotros, forasteros, al término de la fiesta o dentro de ella, os quedasteis sin dinero, no debeis de preocuparos, podeis, como en un principio, seguir comiendo y bebiendo. A cambio de todo esto (nuestros vinos, nuestras zurras, nuestros pollos, los corderos..) que a todo el mundo ofrecemos, os pedimos muy poquito: que alargueis las vacaciones y nos limpieis los sarmientos.-
Esto está escrito en 1.975
Saludos. teresa.
Me gustaria estar en las mesas siempre porque para mí es el más grande.
Ya cesa el recio retronar de las faenas del campo. Los hombres aparecen limpios, rasurados y sus rostros han cambiado. Sus facciones, antes duras como el propio hierro, se han vuelto bondadosas. Sus pupilas, que antes se perdian en un ámbar oscuro, triste y cansadas, se tornan alegres, llenas de luz y de alegria. Sus gargantas secas, despues de un verano bochornoso que regaron con mil sudores, piden algo, aclaman vino, cerveza, cuerva en abundancia hasta saciar la sed, hasta que esa lengua reseca y blanca y torpe a veces adquiera suavidad y calor y, al mismo tiempo desparpajo.
Las fuerzas que no flaqueen
El espiritu para adelante,
Que nadie tenga, que decir pueda
Que un meseño de tradiciones hondas,
En los toros, en medio de la plaza
Acobardado queda.
Las botas llenas de zurra colgadas de los hombros de los mozos se columpian. Dentro, en el tendido (las galeras)pasan de mano en mano y ahogan de vez en cuando un ¡olé¡ con el clarín de un largo "chorlitazo".
Desde la iglesia al parador está enclavada en las mesas su bella calle mayor. Cientos de arcos de luces multicoleres engalanan y dan crono a la popular "calle del roce" ahora llena de puestos que ofrecen sus turrones, caramelos, juguetes, buñuelos, caballitos. . . Para mayores y pequeñitos.
Aquí se mata la pieza que todo el año nos ha engañado con sus requiebros.
En esta calle y en estos dias late esperanza en los solterones-as y sus ojos buscan afanosamente la pareja ideal.
Si en las fiestas del niño
Me echo una novia,
Para navidades
Tendremos boda.
Niño de la bola
Remedia mis males
Concédeme un novio,
No me desampares.
Balcones y ventanas floridas, forrados de banderas nacionales y mantillas de ricos bordados, dan un aire lozano, alegre y par a las calles por donde la banda de música de las pedroñeras, con sus notas de alegres dianas nos despiertan y anima para enfrentarnos al nuevo dia.
Si vosotros, forasteros, al término de la fiesta o dentro de ella, os quedasteis sin dinero, no debeis de preocuparos, podeis, como en un principio, seguir comiendo y bebiendo. A cambio de todo esto (nuestros vinos, nuestras zurras, nuestros pollos, los corderos..) que a todo el mundo ofrecemos, os pedimos muy poquito: que alargueis las vacaciones y nos limpieis los sarmientos.-
Esto está escrito en 1.975
Saludos. teresa.
Me gustaria estar en las mesas siempre porque para mí es el más grande.