Cada día siento mayor nostalgia y miedo por la situación actual, veo y hablo con
familias que estaban saliendo al frente con su esfuerzo y trabajo de las situaciones que nos ofrece la vida cotidiana y ahora el rumbo les ha cambiado por completo, no saben que hacer, se sienten acorralados y no hayan respuesta válida, ni futuro para salir de estas circunstancias de precariedad. Es terrible, las personas empezaban a confiar, hablaban de un cierto bienestar, de
deportes, de cultura, de desarrollo emocional,
... (ver texto completo)