¡Cómo me gustaría probar las cerezas, las manzanas, las peras y las fresas de Bielorrusia! Me conformaré con hacerlo con la imaginación, igualmente imagino un paseo por la bella ciudad de Minsk, atravesada por el río Svisloch que va formando meandros y lagos. Visitar los parques tan espléndidos con sus fuentes y esculturas, como la del Ángel y la de los Niños; e ir al Closest Club a ver una competición de esa especie de canicas gigantes que, se deslizan por la pista helada. Podría hospedarme en el ... (ver texto completo)