GUERRERO
Fue un personaje quizás de los más arraigados en la historia de Puertollano. Era un hombre alto, con barba y melena que le daban una gran personalidad, siempre muy aseado y vestido con una bata blanca (y descalzo). No hablaba con nadie, solo se comunicaba con gestos. Era una especie de ermitaño o anacoreta pues pasaba bastante tiempo en el cerro de Santa Ana en una pequeña cueva.
Llevaba una especie de macuto lleno de libros y a los escolares les obsequiaba con estampas de vírgenes ... (ver texto completo)
Fue un personaje quizás de los más arraigados en la historia de Puertollano. Era un hombre alto, con barba y melena que le daban una gran personalidad, siempre muy aseado y vestido con una bata blanca (y descalzo). No hablaba con nadie, solo se comunicaba con gestos. Era una especie de ermitaño o anacoreta pues pasaba bastante tiempo en el cerro de Santa Ana en una pequeña cueva.
Llevaba una especie de macuto lleno de libros y a los escolares les obsequiaba con estampas de vírgenes ... (ver texto completo)
De éste personaje, si que tengo recuerdos, ya lo conté alguna vez por aquí.
Cuando yo era muy chiquitilla, aún se acostumbraba dejar las puertas de casa abiertas, así el que llegaba podía pasar tranquilamente sin mayor impedimento, pues bien justo en la casa de al lado a la nuestra, vivían unos primos nuestros y en el patio de la casa se encontraron al tal "Leocadio, ó Locadio" hasta su patio acudimos mi madre y hermana y quizá alguna vecina más que ahora no recuerdo, la dueña de la casa le ofreció ... (ver texto completo)
Cuando yo era muy chiquitilla, aún se acostumbraba dejar las puertas de casa abiertas, así el que llegaba podía pasar tranquilamente sin mayor impedimento, pues bien justo en la casa de al lado a la nuestra, vivían unos primos nuestros y en el patio de la casa se encontraron al tal "Leocadio, ó Locadio" hasta su patio acudimos mi madre y hermana y quizá alguna vecina más que ahora no recuerdo, la dueña de la casa le ofreció ... (ver texto completo)