Una cosa es filosofar sobre los
pueblos en las distintas
estaciones del año, con todas sus ventajas y sus inconvenientes, y otra cosa es la realidad del estancamiento , la decadencia , o el progreso de los pueblos.
¿A quien no le gusta un
pueblo en
invierno? con sus
calles semi vacias, las
chimeneas encendidas, ese olor a humo por las calles, pero a la vez un buen sitio donde saborear el mejor vino, las mejores fabes, o el mejor
cocido, con un grupo de
amigos, jugar una partida en la mesa camilla
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