He estado algún tiempo fuera, entre los sombraluces del pasaje de Lodares. Dios me envió a cumplir mis responsabilidades lejos de lo que me resulta más querido. Y la lluvia vino a mi encuentro, y sé que de la lluvia no me cabe esperar nada negativo. El otoño es mi época de júbilo porque asimismo mi alma tiene el color del otoño. Estoy habituado a la soledad, pero no me considero misántropo y enemigo del género humano.
Querido amigo del último comentario: desde mis primeras intervenciones en este ... (ver texto completo)
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