Estimado jardinero, lamento disentir con usted a cerca de la
estación que llega.Le produce pena, tristeza, acostumbrado a vivir entre sus nubes y resguardado por la
lluvia.
A mí me encanta su luz, la belleza de los
campos, los rosales en
flor, los pájaros anidando en los
tejados, el sol brillando en lo alto; todo abierto al exterior, los vecinos en el fresco, cada uno contando sus tribulaciones, los
amigos que vienen de fuera, la lectura en la escasa
sombra de la
piscina, la cerveza en la
plaza,
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