No puedo por menos de ratificar sus opiniones, señor indignado aldeano.
Que uticen, pues, los
coches y furgonetas electorales.
Gracias por hacerme notar este detalle.
Estimada gentil aldeana, me alegro que esté tan contenta con la nueva
estación. De vez en cuando se me va la pinza, pero también me gustan todos los detalles que usted menciona. Y sobre todo me encanta y estoy orgulloso de contar con su
amistad, incluso cuando me regaña.
El jardinero de las nubes.