Jeremías era su nombre, pero todos los que le conocíamos le llamábamos "Jeremy". Apareció un buen día por la universidad, con su corta estatura, sus ojos castaños, una mochila de nylon azul y un libro en el hueco del brazo. Este último objeto me llamó especialmente la atención: era muy grueso, estaba encuadernado en tela verde y se titulaba "El manantial", de Ayn Rand.
Jeremy era un chico extraño donde los hubiera..., más que yo, que ya es decir. En clase intentaba tomar apuntes, pero nunca era ... (ver texto completo)
Jeremy era un chico extraño donde los hubiera..., más que yo, que ya es decir. En clase intentaba tomar apuntes, pero nunca era ... (ver texto completo)