Yendo por las calles de esta ciudad bendita, me imagino en-contrarme con el abrazo de tus brazos y el beso de tus labios al doblar cada esquina. Escuchas cómo la catedral esparce al viento el airoso metal de sus campanas, y el mismo me dice que ésta es la ciudad donde vives.
Paso ahora por esta plazuela sombreada por esbeltos árboles del cielo. En este banco tus sueños han reposado, y el surtidor de esta fuente ha sido acariciado por la emoción de tu mirada. Hasta los pájaros me susurran al oído ... (ver texto completo)
Paso ahora por esta plazuela sombreada por esbeltos árboles del cielo. En este banco tus sueños han reposado, y el surtidor de esta fuente ha sido acariciado por la emoción de tu mirada. Hasta los pájaros me susurran al oído ... (ver texto completo)