Los vecinos pasean ahora con cierta tristeza, maldiciendo la sucesión de infortunios y chapuzas que han convertido el sur de Puertollano, desde el Abulagar hasta el Poblado, en un compendio de despropósitos urbanísticos.
Agua Amarga y Navarro Piquer han protagonizado así la última gran chapuza de la ciudad minera, el último gran proyecto anunciado por el ex alcalde Joaquín Hermoso Murillo, meses antes de que presentara su renuncia y de que fuera imputado por presunta prevaricación administrativa en el caso Plaza de Toros, obra ejecutada precisamente por Navarro Piquer.