A lo bueno nos solemos apuntar todos. Reclamarlo suele ser cosa de minorías. Disfrutarlo, en cambio, de la mayoría.
A lo malo, acostumbramos a evadir. Pensar que les corresponde siempre a otros, es lo fácil.
Afrontemos en la vida lo mejor para todos, dentro de un orden, esperanzados en alcanzar objetivos beneficiosos para todos; y no codiciemos lo que a nosotros no nos gustaría perder, ni nos beneficiemos de posiciones privilegiadas, de preferencias, ni prevendas.
Nadie trate de interpretar
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