Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar.
A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.
Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer.
Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.
El alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.
Aunque el orgullo no es una virtud, es padre de muchas virtudes.
Cierra los ojos y verás.
Cuantos hombres se precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar.
Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar.
El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido de ello, no es nada en la vida.
Cuando Dios creó al Mundo, vio que era bueno. Qué dirá ahora?
El gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leído.
El Hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
De los recuerdos del pasado se forman las vidas nuevas.
El mejor profeta del futuro es el pasado.