Hombre Urtaiz! no conociamos este regalo de la naturaleza,,espero que el proximo año nos lo enseñes.
Con pantano y todo.
Pues es de agradecer que pogan alguna.
Pues sí, ya podeis colocar fotos, esto es para todos.
Antonio López es una maravilla.
En el museo Reina Sofía, hizo una exposición fabulosa, con unos detalles de La Mancha y Madrid increíbles, es volver a ver lo mismo que tenemos en mente de esos cosas tan rusticas, esa alacena o cualquier otro rincón.
Este fué un año de sequía. ¿Que diferencia con las fotos de esta Primavera?
¿Verdad?
Pues no te acerques por allí. Por si acaso no sabes torear.
Me he comido una coma. Quería decir:
No, hombre, no.
No, hombre, no es un seudónimo.
No obstante, un saludo para la familia de Hermógenes.
No tomé el nombre de esta persona, sinó de un filósofo griego.
Se me nota que hace mucho tiempo que no estoy por el pueblo ¿verdad?
López Torres plasma como nadie el alma manchega. Como no dejar aquí la evidencia de una de sus mas bellas obras.
¿No os recuerda cuando de muchachos salíamos de la escuela ?y en cualquier lugar nos poníamos a jugar a las bolas, al gua, al triángulo, el chole, etc... Como queráis llamarlo.
La Pava se iva y atrás se quedaba el blanco caserío de Alhambra.
Me dió como un momento de tristeza, de pena; pues , tal vez, pasarían varios meses antes de que decidiera mi regreso.
Tomó el autobús la carretera de la Solana y atrás quedó el cerro querido con mis querencias...
Seguro que Ud. Tiene algunas fotografías del Pozo de la Serna. Por favor colóquelas en esta web. Los sabioteños se lo agradecerán.
Seguro que las tiene y que son bastante bonitas.
Ya te partes con la foto que han colocao a saber quien bueno y para que se sepa las fiestas del pozo son en junio el sagrado corazon y en julio para la virgen del carmen que todo lo que pone al principio es mentira 1 saludo para todo el pozo de la serna que somos los mejores.
HERMOGENES ¿Seudónimo? ó ¿el que vivía en la calle de Los Mártires, ahora del Castillo?.
Un saludo.
En los veranos, daba gusto acercarse al pozo y tras echar el caldero al fondo, donde más que ver, se adivinaba el agua, y subir un fresco y refrescante cubo repleto.
El borriquillo, aunque paciente como el solo, me miraba como suplicante y yo, como buen arriero, le daba de beber primero a mi amigo, vaciando el cubo en el pilón y volviendolo a echar otra y otra vez, hasta que mi noble compañero de fatigas quedaba saciado.