Antonio, veo que al final os visitó la tan deseada
lluvia, pero visto lo que hizo en otros lugares días pasados, espero que a vosotros os lloviera como Dios manda, es decir, suave abundante y sin temporal, ¿verdad que es así como Dios la manda, lo que sucede es que luego se cambian las tornas, se construye donde no procede y luego a lamentar.
Ahora mismo estoy viendo unas imágenes de
Aragón y da miedo solo verlo en TV, el
agua no respeta, ni
puentes ni
carreteras, ni nada, de nada ¡que miedo!
Un
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