La merienda, salvo imprevistos le toca a la abuela, aunque tengo que reconocer que el abuelo le ha dado más veces de comer al nieto, que al hijo, con el hijo era de risa, le ponía la cuchara en la boca y decía, que no la abre, por tanto en eso ha prosperado, el nieto lo adora y cuando se pone demasiado tierno, tiene que ser su papá-abu, quien le haga todo, sea comida, vestirlo, acompañarlo a dormir etc.
En cuanto a las rosquillas, digo como tú anoche, me pondré las gafas, pero que sean mejor que ... (ver texto completo)
En cuanto a las rosquillas, digo como tú anoche, me pondré las gafas, pero que sean mejor que ... (ver texto completo)
Ay María, pero por donde estabais que mis casados ojos no os vieron je. je…