Querido habichuelillo,
No me importa tanto lo que dices de ese asunto de
Madrid como la seguridad de saber que eres tú el que lo ha escrito. Has firmado, y el corazón me dice que eres tú. La emoción me embarga y alguna lágrima se me quiere escapar, ahora que estoy recordando cuando eras niño y yo era... ¡Señor, todas las bendiciones del
cielo desciendan sobre este muchacho bueno y sencillo!
Ahora me vienen a la mente esos versos de Tagore:
"Cuando enciendes tu lámpara en el cielo, su luz me da
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