La casita pequeña que aparece a la izquierda de la
fotografía es uno de los dos
hornos de leña que tenían los vecinos del cortijo para amasar el
pan y la
repostería casera para su autoabastecimiento. Todavía se conservan en algunas de sus
casas los antígüos candiles de mecha y aceite que servían para iluminar las viviendas. El cercano
pozo de Peñalera abastecía al Moralico y a otros cortijos y apesar del paso de los años y de las sequías, todavía sigue dando un
agua exquisita, aunque también sufre
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