La poesia de zafra es muy buena para sacar lo nervio.
Buenas noches o buenos dias

Hola Poetadebelmonte... a ti directamente voy a hacerte una peticion, por lo visto eres el unico que escribe por estos lares, se trata que voy a pasar por Belmonte y quisiera si te es posible me indicases donde se puede ir a comer y si es comida mas tipica de la zona mucho mejor, espero que no sea mucho pedir.

Ah! y no me hagas como los cubanos, nada hombre te voy a llevar a casa de mi prima que te prepara unas langostas...... y cobra barato

Es broma, un saludo
LAVIS
ja. ja. ja lo mas tipico
de la mancha son las gachas.
M. R te felicito por el cambio a la hora de expresarte, ya se que es difícil no perder la calma cuando uno lee lo que aquí se escribe pero por favor no pierdas las formas. Hoy si ha quedado claro el mensaje que querías trasmitir y llega perfectamente a cualquiera que lo lea. Me refiero al mensaje enviado el 13/02/2009 a las 15:44 Mensaje enviado el 13/02/2009 a lEstoy de acuerdo contigo en todo lo que dices.

M. R que te quede claro, es mucho peor Vicente que A. Z tu no conoces su otra cara, ni ... (ver texto completo)
unos critican sin aportar
nada personal.
No suenan los capanillos
colgados en el museo
con su historia y sus brillos
pero cuanto devaneo.
No te rindas
aunque digan
que insistas
y maldigan.
Que te vaya bien
en tu empresa
y ponte un cien
es la promesa.
Si tu medices ven
que yo te lo haria
no siendo de Jaen
pero te gustaria.
Belmonte (Cuenca)

Que bonito es mi pueblo
Con su plaza de las Pablas
Su alameda y su castillo
Y el rincón de sus aguadas.
Entradilla

Con la pluma en mi mano
Y en el infinito la mirada
Ni soy laicista ni pagano
Abrazo mi fe muy amada
En el Cristo resucitado.
Porque, aunque es verdad que el ya justo puede merecer mucho con Dios, mas esto, que es venir a ser justo el que era aborrecido enemigo, solamente nace de las entrañas liberales de Dios; y así, dice Santiago que nos engendró voluntariamente. Adonde lo que dijo con la palabra griega [bouletheís], que significa de su voluntad, quiso decir lo que en su lengua materna, si en ella lo escribiera, se dice Nadib, que es palabra vecina y nacida de la palabra nedaboth, que, como dijimos, significa a estos ... (ver texto completo)
- ¿Qué? -respondió Juliano-. Que ninguna cosa son menos que reyes. Lo uno, porque el fin adonde se endereza su oficio es hacer a sus vasallos bienaventurados, con lo cual se encuentra por maravillosa manera el hacerlos apocados y viles. Y lo otro porque, cuando no quieran mirar por ellos, a sí mismos se hacen daño y se apocan. Porque, si son cabezas, ¿qué honra es ser cabeza de un cuerpo disforme y vil? Y si son pastores, ¿qué les vale un ganado roñoso? Bien dijo el poeta trágico:

Mandar entre ... (ver texto completo)
Porque demás de que los hombres por cuyos ojos y oídos ven y oyen los reyes, muchas veces se engañan, procuran ordinariamente engañarlos por sus particulares intereses e intentos. Y así, por maravilla entra en el secreto real la verdad. Mas nuestro Rey, porque su entendimiento, como clarísimo espejo, le representa siempre cuanto se hace y se piensa, no juzga, como dice Isaías, ni reprende ni premia por lo que al oído le dicen, ni según lo que a la vista parece, porque el un sentido y el otro sentido ... (ver texto completo)
-A mí -dijo Marcelo- no me habéis, Juliano, quitado ningún lugar, sino antes me habéis dado espacio para que con más aliento prosiga mejor mi camino. Y a vos, Sabino (dijo volviéndose a él), no os pase por la imaginación querer concertar, o pensar que es posible que se concierten, las condiciones que puso Dios en su Rey, con las que tienen estos reyes que vemos.
Mas si no se atreven a esto los ayos es porque ellos, y los demás que crían a los príncipes los quieren imponer en el ánimo a que no se precien de bajar los ojos de su grandeza con blandura a sus súbditos; y, en el cuerpo, a que ensanchen el estómago cada día con cuatro comidas, y a que aun la seda les sea áspera y la luz enojosa. Pero esto, Sabino, es de otro lugar, y quitamos en ello a Marcelo el suyo, o, por mejor decir, a nosotros mismos el de oír enteramente las cualidades de este verdaderoRey ... (ver texto completo)
-Así es -dijo Sabino-; pero ¿qué ayo osaría ejercitar en dolor y necesidad a su príncipe? O si osase alguno, ¿cómo sería recibido y sufrido de los demás?
-Esa es -respondió Juliano- nuestra mayor ceguedad: que aprobamos lo que nos daña, y que tendríamos por bajeza que nuestro príncipe supiese de todo, siendo para nosotros tan provechoso, como habéis oído, que lo supiese.