Porque, si el amo duerme, ¿por qué despertará el criado? Y si la señora, que es y ha de ser el ejemplo y la maestra de su familia, y de quien ha de aprender cada una de sus criadas lo que conviene a su oficio, se olvida de todo, por la misma razón, y con mayor razón, los demás serán olvidadizos y dados al sueño. Bien dijo Aristóteles, en este mismo propósito, que el que no tiene buen dechado, no puede ser buen remedador. No podrá el siervo mirar por la caza, si ve que el dueño se descuida della.
Mucho se engañan las que piensan que mientras ellas, cuya es la casa, y a quien propriamente toca el bien y el mal della, duermen y se descuidan, cuidará y velará la criada, que no le toca y que al fin lo mira todo como ajeno.
Y así, con estas palabras dichas y entendidas generalmente, avisa de dos cosas el Espíritu Sancto, y añade como dos nuevos colores de perfectión y virtud a esta mujer casada que va debujando. La una es que sea madrugadora; y la otra que, madrugando, provea ella luego y por sí misma y luego, en aquello que pide la orden de su casa: que ambas a dos son importantísimas cosas. Y digamos de lo primero.
En lo cual enseña y manda a las que son desta suerte, que lo hagan así, y, a las que son de suertes diferentes, que usen de la misma vela y diligencia. Porque, aunque no tengan gañanes29 ni obreros que enviar al campo, tienen cada una en su suerte y estado otras que son como éstas, y que tocan al buen gobierno y provisión de su casa ordinario y de cada día, que las obligan a que despierten y se levanten, y pongan en ello su cuidado y sus manos.
Buenas noches: Zafra, puedes escribir lo que te guste pues este permanecerá hasta que el servidor quiera. Las fotos que he suprimido de Rada es algo que Nicolás y yo hemos hecho por consenso, pues cremos más justo que esten ahí en Belmonte todo para que no haya interpretaciones. Saludos.
Pues como, en las casas semejantes de la familia que ha de ir a las cosas del campo, es menester que madrugue muy de mañana, y, porque no vuelve a casa hasta la noche, es menester también que lleve consigo la provisión de la comida y almuerzo, y que se les reparta a cada uno, así la ración de su mantenimiento, como las obras y haciendas en que han de emplear su trabajo aquel día; pues como esto sea así, dice Salomón que aquesta su buena casada no encomendó este cuidado a algunas de sus sirvientas ... (ver texto completo)
Capítulo VII

Madrugó y repartió a sus gañanes
las raciones, la tarea a sus mozas.

Es, como habemos dicho, esta casada que pinta aquí y pone por ejemplo de las buenas casadas el Spíritu Sancto, mujer de un hombre de los que viven de labranza. Y la razón por que pone por dechado a una mujer de esta suerte, y no de las otras maneras, también está dicha.
Y dice Salomón que trae esta nave de lueñe su pan, porque, si vuestra merced coteja el principio desta obra con el fin della, y mide bien los caminos por donde se viene a este puerto, apenas alcanzará cómo se pudo llegar a él, ni cómo fué posible, de tan delgados y apartados principios, venirse a hacer después un tan caudaloso río. Mas pasemos a lo que después de esto se sigue:
que, sin parecer que se muda, va navegando, y pasando un día y sucediendo otro, y viniendo las noches, y amaneciendo las mañanas, y corriendo como sin menearse), la obra anda, y se teje la tela, y se labra el paño, y se acaban las ricas labores, y, cuando menos pensamos, llenas las velas de prosperidad, entra esta nuestra nave en el puerto, y comienza a desplegar sus riquezas, y sale de allí el abrigo para los criados, y el vestido para los hijos, y las galas suyas, y los arreos para su marido, y ... (ver texto completo)
Visto habrá vuestra merced alguna mujer como ésta, y dentro de su casa debe haber no pequeño ejemplo de aquesta virtud. Pero si no quiere acordarse de sí, y quiere ver con cuanta propriedad y verdad es nao la casera, ponga delante los ojos una mujer que rodea su casa, y que de lo que en ella parece perdido hace dinero, y compra lana y lino, y junto con sus criadas lo adereza y lo labra, y verá que, estándose sentada con sus mujeres, volteando el huso en la mano y contando consejas (como la nave,
Y, como el que navega a las Indias, de las agujas que lleva, y de los alfileres, y de otras cosas de aqueste jaez, que acá valen poco y los indios las estiman en mucho, trae rico oro y piedras preciosas, así esta nave que vamos pintando ha de convertir en riqueza lo que pareciere más desechado, y convertirlo sin parecer que hace algo en ello, sino con tomarlo en la mano y tocarlo, como hace la nave, que, sin parecer que se menea, nunca descansa, y cuando los otros duermen, navega ella, y acrecienta ... (ver texto completo)
Pues esto mismo acontece a la mujer casera, que, como la nave corre por diversas tierras buscando ganancia, así ella ha de rodear de su casa todos los rincones, y recoger todo lo que pareciere estar perdido en ellos, y convertido en utilidad y provecho, y tentar la diligencia de su industria, y como hacer prueba della, así en lo menudo como en lo granado.
La nao, lo uno corre la mar por diversas partes, pasa muchos senos, toca en diferentes tierras y provincias, y en cada una dellas coge lo que en ellas hay bueno y barato, y, con sólo tomarlo en sí y pasarlo a su tierra, le da mayor precio, y dobla y tresdobla la ganancia. Demás desto, la riqueza que cabe en una nao y la mercadería que abarca, no es riqueza la que basta a un hombre solo o a un género de gente particular, sino es provisión entera para una ciudad, y para todas las diferencias de gentes ... (ver texto completo)
Capítulo VI

Fué como navío de mercader,
que de lueñe28 trae su pan.

Pan llama la Sagrada Escriptura a todo aquello que pertenece y ayuda a la provisión de nuestra vida. Pues compara a esta su casada, Salomón, a un navío de mercader, bastecido y rico. En lo cual hermosea y eficazmente da a entender la obra y el provecho desto que tratamos y llamamos casero y hacendoso en la mujer.
" Es fuerte cosa un necio que se las echa de santo"
Fray Luis de León
Entre colegas

Estos siempre llegan aun acuerdo aunque tengan que subastar su Etica