Levántese, pues, y levantada, gobierne su gente y mire lo que se ha de proveer y hacer aquel día, y a cada uno de sus criados reparta su oficio; y como en la guerra el capitán, cuando ordena por hileras su escuadra, pone a cada un soldado en su proprio lugar y le avisa a cada uno que guarden su puesto, así ella ha de repartir a sus criados sus obras y poner orden en todos, en lo cual se encierran grandes provechos, porque, lo uno, hácese lo que conviene con tiempo y con gusto; lo otro, para cuando ... (ver texto completo)