La moja

A la sopa boba
comiendo la loba
y el pez desova
no me des la coba.
La elección

No seas un cenizo
es mejor ser un cardo
el uno es huidizo
el otro va pinchando.
"Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos" (San Agustín de Tagaste y obispo de Hipona)
"La ignorancia es madre de la admiración" (San Agustín de Tagaste y obispo de Hipona)
" Atrévete a saber a fin de que la verdad te subyugue antes que el miedo" (San Agustín de Tagaste y obispo de Hipona)
" Es fuerte el débil que se da cuenta de su debilidad" (San Agustín de Tagaste y obispo de Hipona)
"Verdad, verdad: tan antigua y tan nueva, tarde medí cuenta" (San Agustín de Tagaste y obispo de Hipona)
Por manera que, en suma y como en una palabra, el trabajo da a la mujer, o el ser, o el ser buena; porque sin él, o no es mujer, sino asco, o es tal mujer, que sería menos mal que no fuese. Y si con esto que he dicho se persuaden a trabajar, no será menester que les diga y enseñe cómo han de tomar el huso y la rueca, ni me será necesario rogarles que velen, que son las otras dos cosas que les pide el Espíritu Sancto, porque su misma afición buena se las enseñará; y así dejando esto aquí, pasaremos a lo que sigue: ... (ver texto completo)
Y demás desto, si la casada no trabaja, ni se ocupa en lo que pertenece a su casa, ¿qué otros estudios o negocios tiene en que se ocupar? Forzado es que, si no trata de sus oficios, emplee su vida, en los oficios ajenos, y que dé en ser ventanera, visitadora, callejera, amiga de fiestas, enemiga de su rincón, de su casa olvidada y de las casas ajenas curiosa, pesquisidora de cuanto pasa, y aun de lo que no pasa inventora, parlera y chismosa, de pleitos revolvedora, jugadora también, y dada del todo ... (ver texto completo)
Y si todas las ociosas no salen a lo público de las calles, como ésta salía, sus abscondidos rincones son secretos testigos de sus proezas, y no tan secretos que no se dejen ver y entender. Y la razón y la naturaleza de las cosas lo pide, que cierto es que produce malezas el campo que no se rompe y cultiva, y que con el desuso, el hierro se toma de orín y se consume, y que el caballo holgado se manca.
Vió un mancebo, y llegóse a él, y prendióle, y díjole con cara relamida, blanduras: «Hoy hago fiesta y he salido en tu busca, porque no puedo vivir sin tu vista, y al fin he hecho en ti presa. Mi cámara he colgado con hermosas redes, y mi cuadra con tapices de Egipto; de rosas y de flores, de mirra y lináloe37 está cubierto el suelo todo y la cama. Ven, y bebamos la embriaguez del amor, y gocémonos en dulces abrazos hasta que apunte el aurora».
«Parlera y vagabunda, y que no sufre estar quieta, ni sabe tener los pies en su casa, ya en la puerta, ya en la ventana, ya en la plaza, ya en los cantones de la encrucijada, y tiende por dondequiera sus lazos.
He dicho el extremo de nada a que vienen las muelles y regaladas mujeres, y no digo la muchedumbre de vicios que desto mismo en ellas nacen, ni oso meter la mano en este cieno, porque no hay agua encharcada y corrompida que críe tantas y tan malas sabandijas, como nacen vicios asquerosos y feos en los pechos destas damas delicadas de que vamos hablando. Y en una dellas, que pinta en los Proverbios (cap. V) el Espíritu Sancto, se vee algo desto; de la cual dice así:
Y como los que están de su naturaleza ocasionados a algunas enfermedades y males, se guardan con recato de lo que en aquellos males les daña, así ellas entiendan que viéndose dispuestas para esta dolencia do nadería y lindrería, o no sé cómo la nombre, y que en ella el regalo es rejalgar36, y guárdense dél como huyen la muerte, y conténtense con su natural poquedad, y no le añadan bajeza ni la hagan más apocada; y adviertan y entiendan que su natural es femenil, y que el ocio, él por si afemina, ... (ver texto completo)
Porque, teniendo uso de razón, y siendo capaces de cosas de virtud y loor, y teniendo ser que puede hollar sobre el cielo y que está llamado al gozo de los bienes de Dios, le deshacen tanto ellas mismas, se aniñan así con delicadez, y se envilecen en tanto grado, que una lagartija y una mariposilla que vuela tiene más tomo que ellas, y la pluma que va por el aire, y el aire mismo, es de más cuerpo y substancia. Así que debe mirar mucho en esto la buena mujer, estando cierta que, en descuidándose ... (ver texto completo)