Calentarle la cabeza a los catalanes de la manera en que lo hacen los partidos nazionalistas: insultando al resto de españoles, esperando cualquier respuesta a tanta provocación y, acto seguido, esconder la mano de la primera piedra y, haciéndose la víctima, arroparse con la bandera catalana, es uno lo los mejores ejemplos de manipulación social de finales del XX y principios del XXI.
CHUS.
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