El
sendero del
acantilado: Una
pasarela peatonal protegida por una barandilla metálica de seguridad. El
camino discurre adosado a una imponente pared de
roca caliza, aprovechando los entrantes naturales de la
montaña. Vistas al
mar Mediterráneo: A la izquierda se observa la inmensidad del mar con sus características
aguas cristalinas de tonos turquesas y azul intenso, típicas del litoral ibicenco. Acceso a una
cueva histórica: Este camino escalonado sitúa a los visitantes a unos 12-14 metros sobre el nivel del mar. El trayecto se creó originalmente para facilitar la entrada a esta
gruta de más de 100.000 años de
antigüedad, que en el pasado fue un escondite clave utilizado por piratas y contrabandistas para ocultar mercancías ilícitas.