Geología viva y milenaria: Lo que destaca en la
fotografía es una impresionante concentración de estalactitas (las formaciones que cuelgan del techo) y estalagmitas (las que crecen desde el suelo). Se estima que esta
cueva tiene una
antigüedad superior a los 100.000 años, formada gota a gota por la filtración del
agua sobre la
roca caliza. Iluminación artística: La zona central más brillante que capta tu
foto resalta las
cascadas secas y las formaciones calcáreas gracias a un sistema de focos diseñado para las visitas turísticas, creando una atmósfera mágica en el interior del
acantilado. Esta cueva no siempre fue un destino turístico. Durante el siglo XIX y principios del XX, fue un escondite secreto utilizado por contrabandistas.