Una pequeña y resguardada cala de
aguas cristalinas situada en el entorno del
Port de Sant Miquel, en la
parroquia de Sant Miquel de Balansat. El peñón central: La característica
roca solitaria que emerge en medio del
agua transparente es el elemento más distintivo de esta cala, sirviendo como una referencia visual inconfundible desde los
acantilados que la rodean. Claridad del agua: Se aprecia una transición de tonalidades que va desde un azul turquesa brillante y cristalino en las zonas menos profundas de la orilla, hasta un azul marino intenso donde el fondo desciende, revelando la pureza del
mar Balear. Zona de fondeo: En la
bahía resguardada descansan varias
embarcaciones de recreo y yates a motor, aprovechando la protección que ofrecen las paredes de los acantilados contra el oleaje de mar abierto.