Paredes de
roca caliza: Lo que estáis observando de cerca es su imponente formación rocosa compuesta principalmente de
piedra caliza del Mesozoico. El
color beige, ocre y grisáceo de la roca contrasta de forma espectacular con el azul intenso del
cielo y del
mar Mediterráneo.
Cuevas y oquedades naturales: En la superficie escarpada de la pared podéis ver varias entradas de cuevas y grietas naturales. Estas oquedades sirven de
refugio para la
fauna local, como la lagartija endémica de las Pitiusas (Podarcis pityesensis) y aves rapaces protegidas como el halcón de Eleonora, que anida en estos
acantilados inaccesibles. Es Vedrá forma parte de una reserva natural protegida (por eso no está permitido desembarcar en ella sin permisos científicos), y estar navegando a sus pies en catamarán es la mejor manera de sumergirse en su famosa atmósfera magnética y misteriosa.