¡Estás ante una de las mejores y menos comunes perspectivas de este icono mágico! Lo que estás viendo en primer plano es la cara suroeste de Es Vedrà, justo la zona conocida como Sa Bestorre. A diferencia de la silueta clásica y estilizada que todo el mundo
fotografía desde el
mirador de la
Torre del Pirata en tierra firme, desde el
mar se aprecia la brutalidad de su geología: una inmensa pared vertical de
roca caliza esculpida por la erosión marina y repleta de
cuevas y oquedades naturales. El
Faro de Es Vedrà: Si te fijas en la parte inferior izquierda de la roca, justo encima de los primeros
acantilados negros, hay una pequeña estructura cilíndrica de
piedra blanca y azul. Es el Faro de Es Vedrà, un faro automatizado construido en 1926 a unos 21 metros sobre el nivel del mar. Su tamaño diminuto en comparación con el resto de la mole te da una escala perfecta del gigantesco tamaño real del islote, que alcanza los 382 metros de altura en su punto máximo.